Nació en Huelva, pero defendió los colores del Sevilla en su cantera. Con un considerable parecido físico al mítico centrocampista alemán -Schuster-, él también custodia el centro del campo en la posición de mediocentro. Le gusta manejar los tempos del juego. Un juego que eligió porque le enamoró a primera vista, pero también porque gracias a él encontró a los mejores compañeros de fatigas dentro y fuera del campo. Hoy juega lejos de casa, pero con la plena seguridad de que, tarde o temprano, todo irá bien. Él es Miguel López… O Schuster II.
¿Por qué fútbol?
Desde pequeño practiqué varios deportes y es el que más me gustó. Además, ya no es solo el jugar en sí, sino las amistades que te deja y el ayudarte a formarte como persona.
Onubense, pero del Sevilla. ¿Qué significó para ti defender los colores de la cantera del Sevilla?
Fue un privilegio defender a un club con una de las mejores canteras de España. Te hace mejorar y formarte en todos los aspectos, tanto deportivos como personales.
¿Por qué Schuster? ¿Solo por el parecido físico o también porque te marcó como jugador?
Se debe sobre todo al físico, el tener ‘los pelos’ largos y rubios es lo que hizo que me empezarán a llamar así, primero fue en broma, pero al final se me acabó quedando como nombre deportivo.
¿Centrocampista por elección u obligación? ¿Son los centrocampistas los que manejan los tempos del juego?
Supongo que por obligación en un principio ya que juegas de lo que el entrenador manda. Dicho esto, también he jugado alguna vez de defensa central y me quedo con la posición de mediocentro.
Se supone que sí, al estar en la posición del campo que hace de enlace entre la defensa y el ataque, pero también depende del tipo de juego de cada equipo y demás, pero en principio sí, deberíamos de ser los encargados de manejar los tempos.
¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa en el Sariñena?
Es una nueva experiencia que nunca había vivido, al principio fue algo difícil, porque estar tan lejos de tu familia y amigos se nota, pero cada vez va la cosa a mejor. Ahora mismo, en lo deportivo los resultados no nos están acompañando, pero tengo claro que hay equipo suficiente para cumplir los objetivos que nos propongamos.
¿Un objetivo a corto plazo?
Mejorar cada día y ayudar al equipo en todo lo posible para que estemos donde nos merecemos.
